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Boom Boom Kid: 20 años de viaje under por todo el mundo

agosto 13, 2021
Con su proyecto solista, Carlos “Nekro” Rodríguez continúa el inoxidable legado de Fun People en escenarios de las más diversos latitudes. Este sábado festejarán las dos décadas de su álbum debut con un show por streaming desde Niceto.

Boom Boom Kid es uno de esos fenómenos culturales que pueden arrogarse con justicia ser ejemplos de tenacidad. Si la definición clásica del término la describe como “fuerza que impulsa a continuar con empeño y sin desistir en algo que se quiere hacer o conseguir”, el proyecto solista de Carlos Rodríguez encuadra sin dudas con esa descripción. Heredera del inoxidable legado nómade de Fun People, probablemente sea la banda que más conciertos haya brindado en más países del mundo, visitándolos en giras que la transportan desde Latinoamérica en modalidad acústica hacia la costa este estadounidense en clave surfer, pasando por el sudeste asiático, Oceanía y Europa. A esto se suma, claro, su dimensión “de cabotaje”: constantes visitas al Conurbano Bonaerense y extensos viajes a diversas provincias de todo el país que le sirven a “Nekro” como escenarios en los cuales enarbolar sus múltiples banderas y, además, actúan como experiencias vitales transformadoras del proyecto en sí mismo.

Tan es así que, cuando este trovador, autor de míticos fanzines y productor cultural de 49 años criado en Campana y exponente ineludible del hardcore latinoamericano y underground global emprende sus viajes, no lo hace como indica la lógica de la industria musical mainstream, sino que solicita hospedaje en hogares particulares vía redes sociales e invita a artistas locales a completar su banda, que usualmente integra junto a Javier “Javi” Marta en guitarra y dos miembros de la última formación de Fun People: Darío “Pelado” López en bajo y Marcelo “Chelo” Vidal en batería. De todas formas, incluso sobre tablas locales son usuales las rotaciones de músicos, siendo Flavio Cianciarulo la presencia más destacada (en ocasiones, junto a otros miembros de su banda Sotana, nada menos que sus hijos). Al mismo tiempo que la actividad de Fun People disminuía, Boom Boom Kid nacía durante el convulsionado 2001 y comenzaba una carrera que continuó con su tradición de gestión independiente, creación artística a partir de multiplicidad de géneros, reciprocidad con diversas agrupaciones de la escena y militancia por las mismas causas que antaño: visibilidad de disidencias sexuales, liberación animal, ambientalismo, veganismo, anticapitalismo y protección de las infancias.

Para celebrar las dos décadas del lanzamiento de su primer longplay, el sábado 14 de agosto el grupo brindará un concierto vía streaming desde Niceto Club. Durante estos veinte años de carrera sin pausa, gestionaron sus lanzamientos a través de Ugly Records, sello discográfico propio, que se componen de una multiplicidad de formatos (discos, singles, recopilatorios, registros en directo, poesías recitadas, proyectos instrumentales, versiones, colaboraciones) en distintos soportes (CD, casete, vinilo, digital). A continuación, compartimos tres de los más representativos de tan prolífica carrera:

Okey Dokey (2001)

Cuando la disolución de Fun People todavía no se consideraba definitiva, Boom Boom Kid presentó su disco debut y superó las expectativas de los fanáticos. Lejos de querer reemplazar a la -ya para ese momento histórica- formación anterior, Carlos Rodríguez logró una obra de 22 cortas canciones condensadas en poco más de 45 minutos. Se trata de una obra repleta de clásicos que mixturan desde baladas acústicas hasta distorsionadas explosiones sonoras, tales como “Feliz”, “Tomar helado”, “Jenny”, “Kitty”, “Julio”, “Pei Pa Koa” y “I don’t mine”. Párrafo aparte merecen “I do” y “Brick by brick”, que lograron convertirse en himnos del rock nacional desde los márgenes de la industria con sus inconfundibles introducciones de bajo, estribillos desaforados y letras sentidas.

Smiles From Chapanoland (2004)

Esta placa ofrece múltiples posibilidades de vinculación con marcas referenciales de repertorios de otros artistas (abre con “B.B. Purrs… en manos del destino y a veces un poco sucio”, una mezcla de la trova de Gabo Ferro con el ímpetu de Gogol Bordello, o el ineludible “estilo Misfits” en “Ollie Over the Hate”) y de la propia historia (en “Si esas paredes hablaran, María ojos negros no más” el “sweet, sweet trouble” remite a los “Dreams in Troubles” de Angustia no, no de Fun People). En el repertorio de 21 tracks de casi idéntica duración del disco anterior se destacan “She Runaway”, “Perfume de vos” y “Es duro ser una chica en cualquier lugar” que tratan sobre la maternidad adolescente, las desapariciones en la última dictadura cívico militar y la violencia sufrida por mujeres y trans, respectivamente.

Frisbee (2008)

Con un inicio compuesto por sonidos de olas y risas infantiles, este disco pondera al frisbee como un objeto representante de múltiples subculturas desde su título, canción inicial y arte de tapa. Se trata de 75 minutos colmados de 35 canciones que, en su mayoría, tienen como recurso principal las cuatro cuerdas del característico bajo del grupo. De tan extenso repertorio, se destacan dos temas cuyos nombres, además de títulos, son dos convencidas formas de ver el mundo -“Lo único feo es no tener por qué vivir”- y, especialmente, interpelarlo: “¿Por qué te lo haces tan difícil?”.


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Ignacio Del Pizzo

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